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La alimentación durante el embarazo

Jueves, 28 de mayo de 2009

Durante el embarazo, tanto la madre como el feto, necesitan de una cantidad específica de proteínas, vitaminas y minerales que les permitan enfrentar cada etapa de su desarrollo de la mejor manera.

Todas las mujeres tenemos una serie de necesidades diarias que debe consumir para el buen funcionamiento de su organismo, que incrementadas durante el período de gestación y de lactancia. Si has llevado algún tipo de dieta especial, como ser vegetariana, es importante que recurras a un nutricionista para evitar posibles riesgos de alimentación deficiente en el feto y el debilitamiento de la madre.

Nuestra dieta debe tener un aporte de proteínas, calcio, hierro, fibra, ácido fólico, sodio, ácidos grasos esenciales, líquidos y calorías determinados:

Proteínas: Se encargan del buen desarrollo de los tejidos corporales. Se encuentran principalmente en carnes, pescados, mariscos, pollos, huevos y leguminosas secas. Su consumo habitual debe bordear los 60 gramos diarios durante el embarazo y 65 en la lactancia.

Calorías: Son las encargadas de darte energía y favorecer el crecimiento del bebé, la placenta, el útero y las mamas. La mujer adulta necesita ingerir diariamente unas 2000 calorías. Durante el primer trimestre debes seguir consumiendo este número de calorías, pero al comenzar el segundo, debe aumentar a 2300 calorías hasta el parto y en la lactancia llegar a las 2500.

Calcio: Constituye un elemento fundamental en el fortalecimiento de los huesos del bebé. El principal aporte de calcio se obtiene a través de los lácteos y algunos pescados. Durante el período de embarazo y lactancia, el consumo debe alcanzar los 1200 mg al día.

Hierro: Es importante para evitar anemia o el posible riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro o nacimiento de bajo peso. También se encuentra en la carne y sus derivados, yemas de huevo, mariscos, verduras, nueces y legumbres. La ingesta diaria de una mujer debe ser de 15 mg y en el embarazo, se debe duplicar a 30 mg.

Ácido Fólico: Ya te he hablado de la importancia de esta vitamina en el embarazo. Evita afecciones en el cerebro y la médula espinal del bebé. El médico le recetará un suplemento, aunque es posible encontrarlo en forma natural en los zumos, en vegetales de hojas verdes, legumbres, etc.

Ácidos grasos esenciales: Hay ciertas grasas buenas para funcionamiento del organismo, que este no es capaz de generar por sí solo. Los aceites vegetales, las aceitunas y algunos productos marinos son necesarios para la correcta formación del tejido cerebral y la visión del bebé.

Sodio: debes evitar le consumo excesivo de este componente que se encuentra en alimentos en conserva, fiambres y quesos que contienen mucha sal y fomenta la retención de líquidos.

Fibra: Es muy importante para evitar el estreñimiento. Se encuentra en las legumbres (lentejas, garbanzos o alubias) en frutas  y verduras.
Líquidos: Para el buen funcionamiento renal y digestivo. La cantidad mínima diaria de líquido debe rondar los 3,5 litros, evitando el alcohol y el café.

Edad y embarazo

Miércoles, 27 de mayo de 2009

Con el cambio del rol de la mujer en la sociedad, a través de los años, se ha venido observando que la mujer profesional pospone el embarazo, esto hace que muchas mujeres que pasan los 35 anos les cueste bastante quedarse embarazadas y recurran a métodos de reproducción asistida.

No hay evidencias de que la esterilidad en sí misma vaya en aumento. Sin embargo, dado que muchas parejas deciden postergar el tener hijos para más adelante en la vida, la esterilidad vinculada a la edad es sin duda un fenómeno más común y por lo tanto, se hable más abiertamente de él.

Una de cada cuatro parejas en edad reproductiva tiene problemas de fertilidad, esto está relacionado con muchos factores, pero uno de los más importantes es la edad de la mujer. Se ha comprobado que la fertilidad de las mujeres declina con la edad, y después de los treinta y cinco años la probabilidad de de quedarse embarazada de manera no planeada es sólo 15 % cada mes. Después de los 40, esta probabilidad disminuye a menos de un 10%.

Antes de nacer una mujer cuenta con cuatro millones de óvulos, pero al nacer sólo le quedan unos 400 mil. Tras la pubertad, la mujer ovula normalmente un solo óvulo cada 28 días. Aunque, la cantidad de óvulos de una mujer excede la cantidad de óvulos que necesitaría en toda su vida, la calidad de los óvulos va a disminuir progresivamente con la edad.

Otros factores pueden ser la causa del problema además de la edad. Si el impedimento está en tu cuerpo, puede tratarse de una disfunción ovulatoria, patología de las trompas de falopio, anomalías uterinas , la edad y el síndrome ovárico poliquístico entre otras.

Técnicas de reproducción asistida

Las mujeres de 38 años o más, se les debe dar la oportunidad de empezar de una vez con Técnicas Avanzadas (Fecundación in vitro, ICSI, Blastocistos), que aunque son más costosas, son más eficientes que Relaciones Dirigidas e Inseminación Artificial.

Si una mujer menor de 35 años ha estado tratando de embarazarse durante un año, y no lo ha logrado debe buscar la ayuda de un especialista en fertilidad para que investigue las causas del problema, y determine qué técnica de reproducción asistida es la más adecuada para su caso.

Afortunadamente, entre un 20% y 60 % de las parejas con problemas de fertilidad menores de 40 años logra un embarazo mediante Reproducción Asistida al primer intento.

Las parejas sometidas a tratamientos para la infertilidad viven en una montaña rusa emocional. Sería totalmente normal que tuvieses momentos en los que te invadiese un sentimiento de fustración. Por ello, es muy frecuente que las parejas en tratamiento de fertilidad recurran también a la ayuda psicológica. No sientas temor ni vergüenza, pues a demás de ser totalmente normal en estos casos, te va a hacer mucho bien.


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